No, no he podido

Publicado por en Dic 12, 2018

Por: Alfredo Quichiz Veía, hace unos días, la emoción de los hinchas de River Plate tras salir campeones de la Copa Libertadores. Mejor todavía, frente al eterno y clásico rival. No pude, por mucho que quise, evitar compararlo con lo que se nos viene, por fin, a nosotros hoy en la primera final. Y lo

Por: Alfredo Quichiz

Veía, hace unos días, la emoción de los hinchas de River Plate tras salir campeones de la Copa Libertadores. Mejor todavía, frente al eterno y clásico rival. No pude, por mucho que quise, evitar compararlo con lo que se nos viene, por fin, a nosotros hoy en la primera final. Y lo tengo claro, un título nacional no es comparable con la Libertadores, pero el equipo ha hecho, en términos generales, bastante bien las cosas a lo largo del año y hay con qué emocionarse de cara al próximo año y a las competiciones tanto nacionales como internacionales que se nos vengan.

Sin embargo, enfoquémonos por ahora solo en hoy, en esta primera final que nos llena de tantas emociones a todos los hinchas de la celeste. Como leí en varios comentarios, creía que a estas alturas de mi vida podría esperar el partido con tranquilidad y paciencia pero no, no he podido.

Hay veces, como dicen, en las que hay que dejarse llevar, en las que el sentimiento es más fuerte que la razón. ¿Y qué decirles? Llevo días sin dormir mucho, viendo los partidos que nos dieron los campeonatos anteriores, los resultados adversos, los partidos que parecían perdidos y que sacamos adelante con juego y con ganas, las canciones de Cristal. El sentimiento de estos días, lo comparo, únicamente con la emoción de los días previos a la vuelta de Perú a un mundial.

Es que hoy no es una final más. Porque si bien es cierto en las últimas definiciones que hemos disputado, Real Garcilaso, Juan Aurich o el mismo FBC Melgar nos hicieron partidos bastante complicados, no es la misma emoción frente a un equipo con el que, a mi parecer, tenemos una revancha pendiente por los torneos que se nos fueron años atrás, y además de ello, seamos sinceros, ¿quién no quiere ganarle a uno de los clásicos rivales? 

Hay mucha ilusión porque hay con qué hacer daño. Hay un equipo consolidado que está buscando y que sueña con salir campeones. No hay mucho más por agregar. Queda sólo alentar – desde donde podamos – ey el domingo, más allá del resultado de hoy, hacer sentir al equipo que es LOCAL. Así como este equipo nos ha llevado a soñar, hagamos nuestra tarea impulsándolo a ir hacia el triunfo.  

¡Fuerza, Sporting Cristal!

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