A estas alturas del torneo, habiendo ya resignado cualquier posibilidad de ganarlo, los resultados resultan ser lo de menos. Es bueno no perder porque una derrota habría soslayado cualquier análisis. En esa idea, lo que debe preocuparnos ahora es el funcionamiento del equipo. Este partido venía bien, entonces, por ser en una ciudad de altura ante la gran posibilidad de que las finales podríamos jugarlas contra FBC Melgar.

Lo de Sporting Cristal ayer no ha sido totalmente satisfactorio. Generó poco y le generaron mucho. Que Carlos Grados haya sido el más destacado dice mucho. Se reiteró la dificultad para mantener el balón. Lo perdemos rápido y nuestra presión no está siendo efectiva. Por la contramano, es bueno que Emanuel Herrera se haya reencontrado con el gol y haya igualado el record de goleador máximo en una temporada regular. Cristal generó poco, como dije, y capitalizó una que fue la más clara. A diferencia del partido contra Universitario, no recuerdo otra oportunidad clara de gol de Sporting Cristal que se haya desperdiciado de cara al arco.

En donde hubo que prestar atención fue en el mediocampo. Es claro que usar a Josepmir Ballón junto a Jorge Cazulo busca un medio donde se privilegia la recuperación. Tal vez sea esa la intención en un posible partido de visita en la final: buscar atraer al rival para lograr espacios que puedan explotar Gabriel Costa, Marcos López y Emanuel Herrera. Sumándole a ese par el trajín de Horacio Calcaterra – quien aún debe recuperar el nivel que mostró antes de sus convocatorias a la selección nacional – se podría ir redondeando la idea de Mario Salas para esos partidos.

Finalmente, otro punto a tomar en cuenta son los carrileros. Ayer Edinson Chávez y Johan Madrid ocuparon las bandas con dispar rendimiento. Lo que llama la atención es el cambio en la recta final del torneo. La corrección de ello se verá, como no puede ser de otra forma, en las finales.

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