La visita vino con una instrucción clara y simple. Tristísima para estos tiempos. Uno los veía en la cancha y podía fácilmente imaginar lo que fue la charla de Wilmar Valencia antes de salir al campo. “Hay que meter con todo”, “no hay que dar ninguna por perdida”, “divididas nuestras”, “pasa la bola o pasa el jugador, nunca los dos” y otras perlas más.

Y digo triste porque uno veía entonces a Sport Boys correr como galgos atrás de la pelota sin la capacidad de saber qué hacer con ella. Generaron poquísimo y los pocos momentos en los que se puso en aprietos a la defensa cervecera fue cuando las patadas que lanzaban terminaban afectando celestes y abriéndoles campo.

Fuera de eso, nada.

Por el contrario, Cristal no tardó en adueñarse del juego y con menos de 15 minutos de buen fútbol anotó dos. Fueron minutos en los que Cristal tuvo del balón y lo rotó con criterio, como debe ser. En ese momento, todo fluyó y los dos goles entraron con tranquilidad. Luego, al segundo tiempo, las patadas de la visita generaron una justa expulsión y de ahí, Cristal bajó la máquina. Dejó jugar y mató en dos transiciones rápidas. Una superioridad aplastante, un marcador incontestable.

Cristal inicia el clausura mejor de lo que inició el apertura. Su mira está puesta en obtener la estrella 19 lo más rápido posible y para ello le quedan 14 finales. Cada gol, cada triunfo, lo acerca a su objetivo. Y en eso, parece que tiene el convencimiento y las armas.

¡¡Vamos cerveceros!!

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