Al final del partido, la gente se aglomeró junto a la salida del campo hacia los camerinos para aplaudir a Emanuel Herrera. El goleador había anotado los dos últimos goles del partido e igualado el récord absoluto de goleo cervecero que mantenía, desde hace 10 años, Miguel Ximénez. Herrera se fue aplaudido y su comunión con el publico cervecero es íntima y auténtica.

Pero estos dos goles no deben hacernos perder de vista que el partido no tuvo un trámite tan holgado. Durante varios minutos, especialmente en el segundo tiempo, la visita nos tuvo arrinconado. Es cierto que no generaron ninguna ocasión especialmente clara pero ello no quita que tenían la posesión del balón y el control del terreno. Y no tengo que explicarte que ambos elementos facilitan que luego nos anoten y nos quiten el resultado. Remitámonos a los dos últimos resultados que hemos obtenido. Créeme que por un momento el tanto de la visita parecía inminente. Justo antes del gol de Gabriel Costa, Deportivo Municipal mostraba su mejor cara. Empezaron corriendo cada balón y anticipando cada jugada. Cristal, en su intento de salir con transiciones rápidas, terminaba perdiendo el balón muy pronto. Así era difícil.

El gol de Costa cambió todo. Municipal no pudo recuperarse de ese golpe y Cristal encontró la tranquilidad. Con ella, el partido fue otro. Y dentro de ese otro partido, Herrera anotó dos más. Pero si nos quedamos sólo con este “segundo partido” y nos olvidamos del primero, corremos el riesgo de repetir errores. Cristal mantiene el paso y sigue sumando puntos para mantenerse a la expectativa en miras de ganar el título nacional en este clausura. Pero los rivales no se presentan fáciles y el torneo está siendo complicado en la medida que otros equipos – posibles rivales directos en la intención de ganar el clausura – están sumando puntos en canchas en los que nosotros perdimos.

Este jueves hay que ir hasta el Cusco, una de las canchas más difíciles del campeonato e, históricamente, un estadio especialmente complicado para la Celeste. Pero, también hay que decirlo, cada vez que Cristal celebra a fin de año es porque en esa temporada tuvo, por lo menos, una jornada feliz en el Cusco. Vayamos a por ella.

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