Como no hay plazo que no venza ni deuda que no se pague, ayer volvió Sporting Cristal para alegrar los corazones de sus hinchas. Luego de 40 días de para, la Celeste del Rímac recibió a FBC Melgar para continuar en la brega por este Torneo Apertura que viene complicado. Y el partido pintaba bonito, ¿eh? Melgar es un rival dificil, con pretensiones, y Cristal debía ahuyentar las preocupaciones que dejaron los últimos partidos antes de la para. ¿Recuerdan? Caída injusta frente a Alianza Lima, victoria ante Municipal sin convencer, goleada contra Real Garcilaso de local y empate de visita contra Comerciantes Unidos. No estuvo sobrada la mano entonces. La esperanza era que Cristal se sacudiera y mostrara su mejor cara. Tarea ambiciosa porque, en lo que va del año, este Cristal del Comandante Salas ha sabido dar tardes muy buenas.

Demoró, quizá, unos veinte minutos en acomodarse. Luego de eso Cristal empezó a manejar el partido de la mano de un impecable Horacio Calcaterra que jugó un partido excepcional. La presencia de Marcos López como titular en vez de Flavio Gómez llamó la atención y generó expectativa. Melgar intentó con lo suyo y llegó en varias pero jamás pudo armar un remate realmente peligroso. Por su parte, Calca luchó y recuperó una pelota en el medio. De ahí empezó a hilvanarse una jugada rara donde las paredes salieron prontas pero con poca natularidad. La pelota volvió a los pies de Horacio y éste la mandó alta para que López llegara como una tromba y la clavara de cabeza. Diego Penny no pudo ni lanzarse. Gol cervecero y las cosas fueron encaminandose.

El segundo tiempo girará en torno del penal cobrado a favor de la visita. Patricio Álvarez no había atajado un penal aún en lo que iba del año y al frente tenía a Bernardo Cuesta, capitán y goleador del Misti. La esperanza se tiñó de celeste y se alojó en la mano derecha del Pato. Linda atajada que la tribuna festejó con estruendo y el mismo arquero celebró como un gol. Ahí cambió todo. Melgar había salido a buscar el empate y, cuando lo creyó cerca, lo perdió. Cristal entonces presionó un poco más y de su presión generó el error de la defensa contraria. Pase al arquero, Penny que la toma y listo. Libre indirecto. Todo el Alberto Gallardo empezó a preguntar cómo es que se debería tirar ese tiro libre. Emanuel Herrera la tenía clara. La empalmó con potencia para mandarla al fondo. Inatajable. Dos a cero. Se acabó.

Linda victoria del rimense. Linda porque regresa de su ausencia y nos regala un triunfo contra uno de los equipos protagonistas del campeonato. Linda porque efectivamente ahuyentó las dudas de los partidos anteriores. Linda porque seguimos ahí arriba. Muchos motivos para aplaudir.

¡Volvió Sporting Cristal! Y, fiel a su estilo histórico, volvió ganando.

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