Empezaré este pequeño post, diciendo lo bonito que es alentar al cuadro celeste, a pesar que desde pequeños, al menos dependiendo del lugar donde crece cada uno, la mayoría de amigos o conocidos simpatizan por uno de los clásicos rivales. Es ahí donde se vuelve bastante “fácil” convertirse en hincha de uno de esos equipos por la presión social, pero creo que es justamente ahí también donde llega el punto de quiebre y uno aprende a lanzarse al agua y nadar contracorriente.

¡Y de qué manera! Nosotros somos Sporting Cristal, señores. Y solo aquellos que amamos de verdad esta camiseta y estos colores podemos decir, a ciencia cierta, lo que es ir contra todo y todos. Un claro ejemplo de ello es que la prensa nunca ha sido amiga nuestra. Siempre han tratado de liquidarnos cuando se hace algo mal o desmerecer los logros que tenemos. Muy por el contrario sucede con aquellos otros dos rivales quienes escudados en el pasado siguen llamándose a sí mismos “grandes”. Estos los mismos que son defendidos hasta el punto de lo indefendible no solo por los diarios, sino también por la TV.

Sin embargo, creo yo, que eso es lo mejor, pues cuando Cristal da el golpe, pega bien. Y es que no hay forma de no emocionarse con el juego mostrado por el equipo hasta ahora. Comienza a verse reflejado el trabajo del “Comandante” y a consolidar a ciertos jugadores que dábamos ya por perdidos en temporadas anteriores. Pero como dicen, el tiempo es sabio y pone cada cosa en su lugar y a cada quien donde debe estar. Y Salas, de momento, nos ha regresado un tanto al pasado y al juego de antaño que hacía emocionar incluso al más reacio, viendo no solo llegadas, sino también contundencia. Y aunque por ratos se siente al equipo del 2,017, las dudas poco a poco se van disipando y auguran un buen futuro.

A pesar de que hay aún mucho por trabajar, la confianza y el ambiente que se vive hoy por hoy en Sporting Cristal, a mi parecer, es muy distinto de lo vivido en los últimos años. Esperemos, por el bien del equipo, que se logre trabajar más con el arquero y en defensa. Lo visto este último fin de semana en el primero fue de terror. Hay, sin embargo, que resaltar el trabajo que viene haciendo también Renzo Revoredo quien viene de menos a más y va consolidándose como compañero idóneo de un Merlo que siempre es fino en las salidas y clave en las marcas. Arriba nuestra gente se entiende, y si a eso le sumamos la técnica del 9 y su buena racha, hay con qué pelear el campeonato.

Es entonces donde la labor comienza a ser la nuestra, acompañar al equipo cada partido e involucrarnos. Hoy estamos cómodos en el primer puesto de la tabla, pero no debemos confiarnos, tenemos que tomar partido a partido como una final, queda muy poco para alcanzar este primer objetivo y nuestro plantel necesita recibir nuestro apoyo y reconocimiento por lo que viene logrando.

Vamos paso a paso. Este sábado será una batalla más y esperemos salir airosos de ella.

Con mucha humildad, ¡Vamos Sporting todavía!

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