Por: Alfredo Quichiz

Si había un partido que había que ganar, era éste.

Ya sea por una mezcla entre orgullo y dignidad deportiva tras el terrible golpe sufrido ante Ayacucho; quizá por lo anímico, pues ganar siempre viene bien y mejora si eso te hace líder de tu grupo en el Descentralizado y sin lugar a dudas, motiva para enfrentar y buscar quedarnos con la serie ante Lanús; o por último, porque simplemente somos Sporting Cristal y donde debemos pelear es siempre arriba.

Sea cual fuera la razón, son 3 puntos que caen como anillo al dedo y no solo por lo estadístico, sino por la confianza, porque se ganó mostrando un juego ampliamente superior y capitalizando el hombre de más ante un buen equipo como lo es la San Martín, que nos pisa firmemente los talones por la primera posición y porque Cristal ha demostrado que busca ganar cada encuentro.

Victoria que cae perfecta, porque ayuda a levantar la cabeza luego del devastador 5 a 3 entre semana que ya todos vimos. Partido en el cual, muy al margen de lo desastrosa que estuvo la cancha para ambos equipos, nuestros errores defensivos se desnudaron a flor de piel y terminó en aquella derrota dolorosa, pero que al menos generó una reacción – aunque tardía – del equipo. Si hay algo que resaltar es que nunca se dejó de buscar el arco rival, haciendo incluso figura al arquero de Ayacucho más de una vez.

Viene bien, puesto que agarramos esa confianza de querer ir por más y de saber que en casa puede voltearse la llave a un Lanús, a quien de momento le queda grande el título de sub-campeón de la pasada Libertadores pues en los 4 últimos meses, ha ganado únicamente dos partidos, uno ante River Plate y el otro ante nosotros, y que, en la última fecha de la Primera División de Argentina acaba de perder contra un equipo que está colero en la tabla y luchando por la permanencia. Esto último, cuento conocido para el Sporting en los últimos años.

Este miércoles se viene una batalla más en casa para definir la serie contra un Lanús que apuesta al todo por el todo en la Copa Sudamericana, en cuyo último encuentro no arriesgó a dos de sus jugadores que son titulares habituales e indiscutibles en su plantel como lo son Andrada y Acosta, resentidos con una tendinitis y un desgarro, respectivamente. Ambos peligran de jugar el partido de vuelta contra nosotros, pero sea el caso que sea, Sporting debe estar preparado para ello y buscar la clasificación.

A dejar la garganta el miércoles y hacer sentir a Lanús lo que es, visita. Nos vemos en el estadio.

 

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