A veces el presente se aparece con sorpresas. Nadie esperaba – no yo, al menos – que la selección clasificara al mundial, mucho menos que clasificara de la manera en que lo hizo: con un equipo ordenado y convocatorias mayormente acertadas.

Mucho del mérito es del técnico, pero hay una mano importante que suele no verse mucho, la de Salvador Carmona que se encargó de algo muy sencillo pero al mismo tiempo muy complejo e importante: sistematizar data, reducir el universo de jugadores o hacer el data mining para el DT.

Preguntas como, ¿qué jugador tiene mejor desempeño en la situación X? son variables dentro de un modelo estadístico diseñado para facilitar respuestas dentro de la pregunta más crítica de cualquier técnico de fútbol.

A quién diablos convoco/contrato/pongo?

Está claro que fútbol ha cambiado de maneras en que los moldes clásicos según los cuales se toman las decisiones están volviéndose insuficientes.

Gareca, y los dirigentes que lo respaldaron, tomaron una decisión, apoyarse en el big data, en la ciencia, para tener mayores elementos de apoyo en el proceso de toma de decisiones, les funcionó. Perú, con un equipo por debajo de la media de la mayor parte de nuestros rivales sudamericanos, está en el mundial.

El trabajo de Sabermetrics/Big Data en la selección le dió al técnico un apoyo para seleccionar un universo de jugadores con el cual contar. Al achicar la muestra su trabajo de torna más fácil.

Los clubes más importantes del mundo apelan al Big Data justo pensando en algo parecido, en cometer menos errores al contratar. El fútbol será un juego, pero su gestión no lo es y una mala contratación puede llegar a comerse el presupuesto y malograr una campaña. Es ahí donde un departamento de contrataciones, respaldado con equipos de análisis con Big Data puede llegar a brillar. No en la búsqueda de gastar menos, pero si la de gastar mejor.

Un análisis puede convertir un partido en 25000 eventos medibles, desde el tipo de saque, la velocidad inicial de un sprint a la velocidad de reacción de un jugador con más de 70 minutos en la cancha. Todo eso es medible y un buen departamento de métricas puede convertir eso en información que el técnico puede usar para contratar y después para trabajar.

Sergio Markarian llegó a Cristal con  una famosa hoja de calculo donde tenía una métrica muy rudimentaria, el proyecto quedó como anécdota y Cristal, a contracorriente de la tendencia en todo el mundo, no ha abierto los ojos al Big Data como herramienta de apoyo. Se ha mantenido ciego a un hecho que es crucial para el futuro: el margen de error en contratar es cada vez menor.  Los últimos años hemos tenido una peligrosa tendencia a contrataciones sin impacto, capital malgastado inútilmente, que en ocasiones han comprometido la campaña de los siguientes años.

El club, mirando al futuro, creó una unidad técnica de menores. Con el mismo criterio debería crear una unidad de Big Data, que sirva de linterna en esa cueva oscura que es la ventana de contrataciones, donde la intuición y el olfato ya hace décadas no bastan.

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