En las últimas semanas se venían barajando ciertos nombres para ocupar el banquillo celeste que quedó desierto tras la destitución de Pablo Zegarra. El elegido ha sido el ex Universidad Católica: Mario Salas (Viña del Mar, 1967), popularmente conocido como ‘El Comandante’. Con un currículum algo agitado ha pasado por distintos lugares de Chile como ayudante y, a la vez, iniciándose de forma técnica, ha recalado finalmente en el extranjero siendo parte del ‘proyecto’ celeste a partir del 2018. Un proyecto en cuyo camino aparece como primer escollo al último subcampeón de América: el Club Atlético Lanús.

La solvencia que ha encontrado el granate en último lustro, le ha permitido llegar a zonas en las que hace una década atrás –cuando las cosas empezaban a cambiar de rumbo con la primera clasificación a una Copa Libertadores- no se hubieran podido realizar. Fuera de los manejos administrativos del club, se ha seguido una línea deportiva gratificante para su gente con la elección de los hombres que dirijan a los futbolistas en el presente y pasado, dotándolos de conocimientos de juego para poder ser uno de los mejores equipos que practica el fútbol en Sudamérica como tal.

Incertidumbres a inicios del nuevo milenio, pero reformándose en el camino con procesos como los de Ramón Cabrero, Luis Zubeldía, Gabriel Schürrer, hasta llegar al proceso de maduración en una idea con Guillermo Barros Schelotto al mando y en apenas poco tiempo, siendo uno de los equipos sensación en Argentina y del continente de la mano de una referencia del juego protagónico como Jorge Almirón.

Como todo equipo en ascenso, luego de pasar por momentos no gratos, hace falta alguien que se erija como cara del club. En este caso, José Sand, uno de los recientes ídolos del club, aparte de ser unos de los goleadores históricos del mismo, es reflejo de crecimiento y madurez colectivo, acompañado de un gran profesionalismo, para que el equipo que comandará Ezequiel Carboni, siga siendo del gusto y atracción del aficionado futbolero. Implicado en facetas del juego que probablemente en su primera estancia en la institución habríamos dudado de que las pueda cumplir ahora. La reforma está acuñada con el servicio de un Lautaro Acosta que a veces nos olvidamos que tan solo tiene 29 años y es figura destacada en cada situación de alegría para Lanús, pasando por distintas funciones en el campo y cumpliendo roles con galones para la relevancia en conjunto.

Si bien es cierto que aún es pronto para imaginar una confrontación competitiva eficaz por parte de Sporting Cristal en una serie de ida y vuelta, es seguro que Mario Salas querrá llegar a esos duelos en Buenos Aires y Lima de forma óptima. Con un equipo que lo puede reflejar dentro del campo, con dinámica y propuesta ofensiva, que quiera luchar el balón a los Marcone, Martínez, Acosta o Barrientos de manera prolongada. Con permutas necesarias para evadir la presión de rival –una de las mejores cualidades del equipo aplicadas en el curso formativo- o con profundidad, previamente con amplitud del campo que es necesaria para abrir como un abanico a Lanús.

Tomando como referencia situaciones del juego en los que River Plate o Grêmio fueron destacados, la posesión de balón sin velocidad, es francamente una invitación al robo de pelota y ataque con mucha gente de Lanús. Se necesita un dinamismo en la sala de máquinas (mediocampo) que desactive a sus principales protagonistas con la pelota. La confección del plantel 2018, fuera de tener inclinación en volver a ser en juego candidatos a ganar el título nacional, también será un estímulo necesario para plantar cara en el debut de Sporting Cristal en una competición como la Copa Sudamericana. Sí, será la primera vez que el equipo juegue dicho torneo en su historia.

El reto que tiene por delante el entrenador chileno es uno de los más complicados y motivantes en el último tiempo del club: devolver identidad, lo más preciado y difícil de conseguir para un club. Ser reconocido por un modo de jugar es el objetivo primario para luego optar por distintas premisas en el enfoque ganador. Mario Salas, nuestro nuevo guía, asume con el cargo teniendo mucha presión por cómo se desarrollen los jugadores con su idea. Hay que decir a la vez –al menos yo, quien escribe- que también espero una mejor resolución grupal y un avance mental que permita un mejor aprendizaje del juego. No hay que olvidarse que por encima de todos los personajes que conforman una agrupación momentánea, queda el club. Y eso, conlleva una gran responsabilidad.

 

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