Se ha dicho mucho este año. Y han pasado cosas a las que no estamos acostumbrados. No estamos acostumbrados por ser un club ganador. Son cosas -o mejor dicho, errores- que han sido consecuencia directa de la responsabilidad (o irresponsabilidad) de quienes toman decisiones. Son errores repetidos y parece que nadie asume las consecuencias. Y si las asumen, no hay corrección, cosa que es peor. Pero en estos párrafos no vamos a hablar de eso, es algo que ya se ha hecho hasta casi el cansancio. Sporting Cristal, de la mano de Pablo Zegarra, tiene en estas 3 siguientes fechas la oportunidad de salvar uno de los años más fríos. Al menos el 2007 lo terminamos todos con el corazón y la garganta caliente.

Hay muchas cosas que Zegarra aún no ha podido mejorar, todavía no demuestra estar a la altura y tiene muchas deudas. Su replanteo es nulo o equivocado, no ha podido sacar un sólo partido adelante. En estos 12 partidos del Clausura, ha ganado sólo 3, empatado 3 y perdido 6. No hemos ganado un sólo partido importante del año y esa también es su responsabilidad (ha tenido 4 opciones). No ha podido construir un equipo rebelde, nos hacen un gol y nos cuesta un mundo. Ha sido expulsado en varias ocasiones, en lugar de dar tranquilidad y empujar al equipo desde la banca, sus malas reacciones pueden más. No voy a entrar a discusiones que no están a la altura de mis conocimientos, pero no alinear a Horacio Calcaterra ha tenido relación con la baja de este equipo (cada vez que ‘Calca’ ha estado, hemos peleado arriba). No ha podido explotar a Sandoval, a quien supuestamente conoce. Además, no ha podido hacer un sistema defensivo fuerte. Tenemos que dejar de ser un club que sólo mira a atacar, el fútbol se juega en todos los lados de la cancha y un club peruano no puede olvidarse de que defender bien es vital. Espero que en 2018 se le dé el balance necesario.

Me deja la buena impresión de los 45′ de ayer, de los 90′ contra la U en el 1-1 en el Nacional, de los 90′ contra AL en el 0-1 en el mismo Nacional, y de muchos minutos en Matute. Eso no es gratis, de ninguna manera, hemos sabido tenerla pero nos falta profundidad. Me deja, también, la buena impresión del juego de Ysique, de la aparición de Oliva y de saber usar la polifuncionalidad de Ballón. Ojalá que, con el planeamiento 2018 en base a sus decisiones, podamos sumar buenas impresiones.

Ahora tiene, junto al plantel, la oportunidad de rescatar algo de 2017. Hoy el primer equipo se ubica virtualmente en el séptimo lugar con el (por lo menos) punto de la Reserva. Recibimos a Sullana, nos vamos a Guadalupe para visitar a Juan Aurich y cerramos contra Unión Comercio en el Gallardo. Municipal (un punto arriba) va a Matute, al Monumental, recibe a Melgar y cierra en Ayacucho. Sport Rosario (un punto arriba) recibe a Comercio, va a Sullana y cierra con Aurich. Sport Huancayo (tres puntos arriba), va a Cusco contra Garcilaso, recibe a Ayacucho y cierra en Arequipa. Con números, se ve totalmente posible. Todo está en manos de Cristal. Considero esto último como lo más complicado de la ecuación para llegar al torneo internacional, hemos demostrado ser un equipo frágil y en estos tres últimos juegos tenemos que hacernos muy fuertes.  Ojalá la grandeza de nuestra camiseta nos contagie. Yo de corazón espero, y confío, que podamos cerrar este año llegando a la Sudamericana. Es la única manera de salvar el 2017. Y empezar a salvar el 2018, claro está.

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